Historia de un fetiche

Como os veníamos contando en otros post, estamos locos por las bodas. ¿Qué tienen que ver los vestidores con las bodas? Bueno, en una boda, no lo negemos, el vestido de la novia es de las cosas que más ilusionan a una futura casadera. Bien, en una casa, el vestidor vendría a ser lo que un vestido de Elie Saab para una noche de fiesta, que más que un capricho es un fetiche. A toda mujer le gustaría tener uno, aunque el espacio que ocupa y el desembolso para montarlo hacen que en la mayoría de los casos quede en amor platónico. Eso sí, cuando una amiga nos dice que tiene uno, antes de irnos de cañas, de compras o de fiesta, ¡nos vamos a verlo!

Para las afortunadas que os vayáis a casar y estéis planeando montar un vestidor en vuestra futura casa, aquí os dejamos algunos ejemplos que hemos rescatado de Pinteresty de Chic&Deco. Mientras tanto, el resto seguiremos soñando con un amplio espacio donde organizar nuestra ropa por colores, con lámparas de araña, con puertas venecianas, molduras, iluminación natural, espejos,  sillones de terciopelo y capitoné, baldas para zapatos… Un pequeño refugio del que sería imposible escapar. Si tenéis el espacio pero no el presupuesto, metedlo en una lista de bodas tan especial como esta.

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Y hasta aquí el culto al capricho y al segundo sueño de toda niña: el primero, casarse; el segundo, el vestidor de la Barbie. Aunque pensad que el mejor de todos, que es encontrar al príncipe del sueño, siempre se cumple.

Hasta la próxima semana!

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