Laura & Piotr, de Suiza a Segovia, a fuego lento…

Hay novios a los que les gusta saborear los detalles de los preparativos de su boda, pero si hay una pareja que lo ha hecho a fuego lento, desde luego son estos novios entrañables. Laura y Piotr viven en Suiza, pero querían organizar una boda mitad española mitad polaca en Madrid o alrededores.

Al final, entre muchísimas opciones, se enamoraron de Aldeallana, una preciosa finca a las afueras de Segovia (a 50 minutos de Madrid) que les ofrecía todo lo que ellos deseaban: una boda en el campo, en una finca rústica, al aire libre y que fuera el sitio más romántico del mundo para ellos.

El entorno de la finca es una maravilla, la puesta de sol espectacular y además, la Casa Pueblito que hay dentro de la finca fue el lugar perfecto para que los familiares se arreglasen y alojasen para la boda. Todo un lujo. Allí comenzaron a peinarse y pintarse la novia con sus bridemaids y su familia, en un ambiente distendido al aire libre mientras el equipo de Yo Te Peino potenciaba su belleza natural.

La boda religiosa tuvo lugar en San Lorenzo de Segovia, una de las Iglesias más emblemáticas (y preciosas) de la ciudad. De estilo Románico con una torre Mudéjar, se levanta en medio de una plaza medieval rodeada de casitas típicas segovianas.

Tal y como ellos querían, el entorno no podía tener más encanto. Laura llegó en un flamante Buick negro, guapísima, con su vestido de novia bordado a mano con espigas y flores de campo y un velo maravilloso, diseño original de Ana Alcántara, amiga de la familia. Los pendientes y el colgante azul de la espalda fue un regalo de su abuela (su algo nuevo y su algo azul) y el anillo dorado de Yanes, ese algo prestado, de su madre. Un tocado de ByGitano, unos zapatos dorados de Castañer. El ramo, junto con toda la decoración floral de la finca, la Iglesia y detalles del mobiliario, se lo hizo con muchísimo cariño Victoria Cubo. Piotr no se quedó atrás, iba súper elegante con su traje de Pepe Prieto y su Omega antiguo.

La ceremonia no pudo ser más emotiva. Aparte de tener el placer de tener dos curas (uno español y uno polaco), la selección musical y la interpretación del cuarteto (con chelo, piano, violín y oboe) Grupo Alborada fue impecable.

A la salida organizamos una copa de vino blanco muy divertida para brindar con los invitados antes de salir hacia la finca. Laura y Piotr lo hicieron en un impresionante HURTAN Albaycín azul antracita de Chic-Cars, para llegar antes y poder pasear por el campo y respirar aire fresco mientras Víctor Roblas y TTF les hacían un reportaje espectacular de foto y vídeo (que no puedo parar de ver una y otra vez, he reconocer).

La decoración la diseñamos partiendo del encanto natural de la finca y sacando el máximo provecho a cada rincón. Diseñamos carteles para la bienvenida, el timeline de la boda con los regresos de los buses, carteles para la barra libre y el Sitting Plan que colocamos encima de una Piaggio antigua. La producción se la encargamos a Tu Decoración Original, que nunca nos falla y además se adaptan perfectamente a cualquier reto.

Para el cocktail diseñamos un chill-out muy especial debajo de un árbol, con detalles de deco que elegimos en La Tienda Rústica en Valdeprados. Y para el interior del salón, manteles antiguos de color verde agua que contrastaban con cestas de rafia con flores en tonos rosas y azules, hechas con mucho cuidado por Victoria Cubo. La mesa de los novios (los que nos seguís sabéis que siempre tiene que ser la más especial), con un mantel color piedra y vasos antiguos labrados de diferentes colores.

El homenaje culinario vino a continuación, a la llegada de los invitados, de la mano de Ciboulette, que elaboraron un menú delicioso mezclando lo mejor de cada tierra y además, cuidando cada detalle, tanto en el cocktail como en el resto del banquete.

Tras degustar un cocktail variado y abundante con jamón, quesos, ibéricos, huevitos de codorniz sobre barquitas de migas, puestos de cremas y salmorejos, brochetas de tataki de atún, tostaditas de anchoas del Cantábrico con aguacate y Emmental, cucharitas de arroz con pez mantequilla, mini tortillitas de patatas, quiche de trigueros, pulpo a la gallega y otras maravillas típicas de nuestra tierra, disfrutaron de un banquete impresionante con solomillo de jabalí como plato principal y una riquísima tarta árabe de obleas con crema inglesa y almendras. Un lujo para todos los sentidos.

Después, llegaría el corte de la tarta, la entrega sorpresa del ramo, chupitos de Vodka polaco y al fin, un baile genial y brillante que prepararon los novios digno de admiración, que convirtieron la noche en aún más mágica, nos lo decían sin parar los invitados incluso en idiomas que ni entendíamos. Con “At Last“, de Etta James, comenzó la apertura del baile. Dándote Ritmo, que son los genios de la noche, se encargaron de una fiesta estupenda para todos los públicos y de una ambientación espectacular, como es su seña de identidad.

La gran sorpresa para los invitados llegó con la actuación de Morata Sax, que les preparó un repertorio digno de cualquier fiesta de apertura de Ibiza. Muy muy divertido y muy profesional. La verdad es que fue genial trabajar con todos ellos. Muchos ya habíamos compartido otras bodas pero cada boda siempre es diferente y cada vez lo disfrutamos más, sobre todo viendo lo que lo disfrutan los novios, que terminaron de inmortalizar la diversión con un fotomatón de Real Palace, que colocamos en la terraza.

La celebración culminó al día siguiente, con un brunch de despedida que organizamos en El Claustro de San Antonio el Real, en el centro de Segovia, para que los novios tuvieran la ocasión de despedir por todo lo alto a los invitados.

Fue una boda preciosa, con muchísimo encanto y toda la esencia de los novios. Un placer haber formado parte de un día tan especial.

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