El sueño de la princesa que escribe su propio cuento

Por Belén Montero Pezzi.

Mi boda en Ibiza, un sueño hecho realidad.

Después de mucho tiempo escribiendo este texto, por fín puedo compartir con vosotros algunos momentos y detalles de mi preciosa boda en Ibiza y hacerlo en Nara me parece la mejor opción, así que…allá voy:

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Para no aburriros contando mi historia de amor desde el principio de los tiempos, resumiré explicando que después de 5 años juntos y ser unos enamorados de la isla de Ibiza, decidimos casarnos allí. Teniendo en cuenta que somos de Madrid y que organizar una boda es de por sí una odisea… imaginaos siendo en Ibiza! Horas de burocracia, varios viajecitos a la isla, barcos, aviones, cuentas de teléfono astronómicas…pero eso sí, todo ello cargado de ilusión y mucho amor.
Porque el desembolso que tuvimos que hacer, además de que los gastos se nos iban de las manos, hizo que optara por no contratar a ningún wedding planner y así sin más, inexperta, valiente y sin saber la que se me venía encima, organicé mi boda yo solita (y con ayuda de mi super mami) durante un año, que se me pasó volando.

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Resultado, mezcla de sentimientos a flor de piel o histeria (elegid el término que más os guste, desubicación( por donde empiezo?), desesperación (y esto donde lo compro?), locura (he visto mil vestidos y no me decido) lloros por doquier… !! No me va a dar tiempo!! pero también… risas, emoción, satisfacción, euforia, alegría y mucha felicidad!!
Conclusión: todas y cada una de mis emociones merecieron la pena!! aquí tenéis las imágenes, juzgad vosotros mismos:

tocado Belén Montero Pezzi

Como todo el mundo sabe ,lo más importante (no nos engañemos) es el vestido de la novia y eso fue precisamente lo que más quebraderos de cabeza me produjo. Empecé acudiendo a las firmas más conocidas por todas y nada, no encontraba lo que buscaba,. Pasé horas y horas buscando vestidos por Internet , opté por diseñadores más exclusivos (debo reconocer que de estos últimos algunos me gustaron, pero el precio me parecía desorbitado), hasta llegué a irme a Barcelona en un último intento desesperado, pero nada, el vestido soñado no aparecía ante mis ojos. As que, a solo 4 meses de la boda, teniendo ya prácticamente todo organizado, la novia, o sea servidora, seguía sin vestido. Fue este momento de histeria y pánico, lo que me hizo tomar una decisión: me haría yo misma el vestido que quería! así que me puse manos a la obra: el hecho de que tenía bastante claro lo que quería y el tipo de vestido que pegaba con mi estilo de boda, me ayudó bastante, y las manos expertas de una modista, lograron el milagro (ya que yo no tengo ni idea de costura), pero sí me defiendo diseñando e imaginándome vestidos bonitos. Finalmente conseguí el vestido de mis sueños, con el que yo me sentía identificada, cómoda, el que pegaba para la isla, medio hippie pero con un toque vintage, bohemio y romántico…que reflejaba mi personalidad!

boda acantilado Ibiza

Elegí un tejido vaporoso, con mucha caída, ya que huyo de los volúmenes, así que compré una gasa natural 100%.Como veréis el vestido tiene un corte muy años veinte, pero al mismo tiempo quería que tuviera un toque ibicenco, así que añadimos una tira de guipur de florecitas blancas en la parte alta del pecho.

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El corte ablusado a la cadera, termina con una banda ancha llena de puntillas artesanales que mezclé con el guipur de la parte de arriba (como os podéis imaginar, la labor de buscar cada una de las puntillas, el orden en el que quedaban bien y por supuesto, coserlas una a una, fue complicadísima).

Finalmente añadí como un pequeño rosetón hecho con las mismas puntillas, a un lado de la cadera y voilá!! Ya tenía el vestido más bonito del mundo, por lo menos para mí.

En cuanto al tocado, lo hicimos entre mi madre y yo: quería algo romántico y natural y siendo en Ibiza, no podía llevar otra cosa que flores en el pelo, sujetas con una banda de gasa que acababa con una simple lazada de donde salía un velo bajo y cortito.

Helherphoto Ibiza

Los guantes, fueron obra absoluta de mi talentosa madre que, sin darse cuenta, creó una pieza única por la delicadeza y laboriosidad que implicó hacerla, consiguiendo así, darle el toque años veinte que acompañaba al corte del vestido.

De calzado, tenía claro que quería ir cómoda pero con bastante tacón, y al mismo tiempo, debía ir acorde con la isla y con el tipo de vestido, así que, como no podía ser de otra manera, opté por unas alpargatas blancas de esparto, de cuña alta, pero cómodas.

A día de hoy, han pasado ya siete meses desde el día más feliz de mi vida, pero además de los recuerdos y una sonrisa nostálgica que me invaden cada vez que cierro los ojos y recuerdo ese día, soy afortunada, porque sin yo saberlo, viendo el éxito que tuvo mi vestido y diferentes propuestas de amigas para que les hiciera uno igual, mi próximo proyecto personal será diseñar vestidos para otras novias, sintiéndome feliz de poder desarrollar mi creatividad y llena de ilusión, para hacer que cada una de esas novias se sienta la mujer más preciosa y más feliz del mundo, como me sentí yo.

boda ibicenca

Además de este tipo de vestidos, ideales para bodas en la playa o en el campo, que aún estoy en ello, ya puedo ofreceros algunos tocados de flores, todos dentro del mismo estilo y fieles a mi idea de que no hay nada más chic que una novia natural, bohemia y romántica, así que si os gusta mi look, no tenéis más que escribirme a belpezzi@yahoo.es

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