Francesca & Álvaro, genialidad pasional en una masía de Girona

Ella napolitana, y además, de las que llenan una habitación con su alegría al entrar. Él divertidísimo y buena gente, andaluz (aunque casi también americano y londinense). Y aunque Álvaro se había pasado la mitad de su vida en Estados Unidos persiguiendo el gran sueño del cine desde la mejor de las perspectivas, y Francesca vivía en la otra punta disfrutando de lo mejor de Italia, ahora ambos, asentados en Londres, se encontraron porque dos personas tan sublimes no podían estar más la una sin la otra. Una noche de buenas decisiones les citó allí.

En cuanto me llamó Fran ya sabía que esta sería una boda brutal. No se puede poner más ilusión en los detalles. Se recorrieron literalmente la península de sur a norte, para elegir el mejor sitio para su boda. Empezamos en el Cádiz, con visitas a fincas intercaladas con cenas increíbles, desayunos al sol de mayo y un largo recorrido por delante que culminaría 4 meses después (para mí el tiempo perfecto para organizar una boda) y 1.225 km más al noreste, bañados por mar también, pero esta vez, el del Mediterráneo de Serrat. 

Querían una boda pequeña, sencilla y cercana, pero con muchísimo estilo y glamour. Y tengo que decir que los sueños de una pareja así son contagiosos. No se puede disfrutar más diseñando y organizando una boda que sin lugar a dudas fue perfecta.

Como viajaban todos los invitados desde muy lejos para acompañarles, quisieron recibirles la noche anterior con una copa de bienvenida y despedirles el domingo por la mañana con una fiesta de despedida en la playa. Mission accomplished!

Las imágenes valen más que mil palabras, así que no me queda más que alabar el trabajazo de los compañeros, empezando por el catering de Moncho’s con una propuesta culinaria increíble que mezclaba lo mejor de su mar y su montaña. Seguido por la finca Can Riera de la Pineda, uno de los lugares más mágicos donde hemos tenido el placer de hacer una boda así de bonita. La estilista de Fran, Vanessa Crespo, que supo enseguida dar con su look y la dejó guapísima.

Mireia Abras, creativa, genuina, auténtica, maravillosa (y todo su equipo). Raquel Benito, los fotones hablan por sí solos de su trabajo, una artista que me deja sin palabras.

Durante la ceremonia hubo sorpresa por parte de unos amigos de Álvaro y como regalo a los novios les hicieron una actuación flamenca que entre las voces y el entorno dejaron a todos los invitados con los pelo de punta.

El vestido (espectacular) se lo hizo Sanyukta Sherestha en Londres y Álvaro se vistió de Hugo Boss con un traje azul de corte recto y silueta clásica.

Jinx Jazz Band, unos maestros que consiguieron ambientar con muchísimo arte el cocktail. Tu Decoración Original nos produjo y envió a contrarreloj los carteles que diseñamos para cada espacio, nunca fallan, son geniales y gracias a ellas siempre conseguimos el toque personal que buscamos en cada boda.

Después de una ceremonia preciosa perdidos en el bosque, celebraron un cocktail que comenzaba con una bienvenida de un mini Gin&tonic de Puerto de Indias con frutos rojos, bastoncitos crujiente de pipas, aceitunas y pizza. Seguido de jamón ibérico sobre coca del Maresme con tomate y aceite de oliva, chupachups de queso de cabra, frambuesa y tierra de wasabi, ferrero de foie con chutney de mango, un puesto de marisco a la plancha, otro de arroces, un raw bar fusión, tacos de salmón vaporera con yogur de vainilla, croquetas de marisco… Y esto fue sólo el comienzo, después vendría un banquete con Viera templada a la poêle, un noissete de solomillo de ternera gallega con ceps y jabugo crujiente y un corner de tartas artesadas compuesto por NY Cheese Cake, Red Velvet, Sacher con doble chocolate y Carrot Cake semi-naked. Si se os está haciendo la boca agua, Moncho’s tiene además restaurante en Barcelona más que recomendable.

Sonoaccio, muy profesionales, sonorizaron cada espacio, hicieron un trabajazo genial y cerraron la boda poniendo la guinda al pastel con la mejor de las fiestas. Si es que así de bien acompañados esto no puede resultar más que perfecto. 

Y en cuanto a la personalización de los detalles, por supuesto, todo diseñado siguiendo las pautas que nos pidieron los novios del rollo #weddinginthewoods que, como veréis, no faltó en las invitaciones, el sitting plan, las minutas, el programa de la ceremonia (en 3 idiomas) y toda la papelería. Las mesas del banquete, en formato corrido, bañadas de color entre las flores de Mireia, la cristalería de Moncho’s, nuestras minutas (by NaraConnection) y la vajilla ideal que compró la novia en Londres, nos enviaron en el último minuto y fuimos a buscar en un pueblo perdido en la montaña donde no había ni oficina de mensajería.

Francesca reunió a sus bridemaids en grupo de trabajo en su casa de Londres para los últimos detalles, como etiquetar los aceites que regalaron los novios a los invitados, con etiquetas personalizadas, o encuadernar los librillos del programa de la ceremonia. Todo, manteniendo el mismo diseño que creamos para su boda en el bosque, con esa misma temática. Más auténtico y esmerado difícil. Pero como siempre digo, lo imposible no está fuera del alcance, sólo para quien no quiere alcanzarlo. Y así resultó la boda de mis geniales Francesca y Álvaro. Por cierto, no se lo digáis a nadie pero se sospecha que acabaron en la piscina en paños menores ;P Son lo máximo. Que les acompañe siempre la mayor de las suertes y alegrías!!!

Gracias pareja! Qué lujazo haberos tenido!

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